Preparamos el espacio
Comenzamos dejando por unos minutos las distracciones externas para llevar la atención al momento presente.
Una meditación grupal en vivo para hacer una pausa, dirigir la atención hacia tu interior y compartir una práctica consciente con otras personas.
Entre pendientes, pensamientos, decisiones y todo lo que ocurre alrededor, podemos pasar días enteros sin detenernos realmente a observar cómo estamos.
Sientes que tu mente permanece activa incluso cuando intentas descansar.
Quieres comenzar a meditar, pero no sabes cómo hacerlo o cómo mantener la práctica.
Necesitas regalarte un momento para volver a ti.
Buscas un espacio para conectar con mayor calma y presencia.
Quieres compartir una práctica consciente con otras personas.
Sientes que necesitas reconectar con tu corazón, tu energía y tu mundo interior.
Solo necesitas darte el espacio para estar presente.
La Meditación de Corazones Gemelos es una práctica guiada que realizamos en grupo y en vivo, creando un momento para detener el ruido exterior, dirigir la atención hacia nuestro interior y trabajar conscientemente con nuestra energía.
Cada encuentro puede partir de una intención o tema diferente, permitiendo que la práctica también acompañe distintos momentos de nuestra vida.
Comenzamos dejando por unos minutos las distracciones externas para llevar la atención al momento presente.
A través de la guía vamos llevando conscientemente la atención hacia la respiración, el cuerpo y nuestro estado interior.
Entramos en la práctica de Corazones Gemelos desde una intención consciente de conexión, apertura y presencia.
Cerramos gradualmente la práctica permitiendo unos momentos para observar cómo estamos antes de regresar a nuestras actividades.
Aunque cada persona vive la meditación desde su propio espacio, la práctica se realiza simultáneamente en grupo y en vivo.
Entra al encuentro desde un espacio donde puedas estar tranquilo.
Regálate estos minutos sin interrupciones ni pendientes.
No necesitas experiencia previa en meditación.
Permítete experimentar la práctica sin intentar controlar el resultado.
Termina la práctica observando cómo llegaste y cómo te encuentras ahora.
Necesitas detenerte lo suficiente para volver a escucharte.
Un momento consciente para detener el ritmo cotidiano.
Una práctica guiada que puedes vivir incluso si nunca antes has meditado.
Un espacio para observar tu estado interior con mayor presencia.
La experiencia de compartir la práctica con otras personas.