Sostener la mentira de que todo está bien es más agotador que romper el sistema completo. Buscas parches superficiales porque le temes al silencio que queda cuando la estructura vieja se cae. Querías un cambio, pero sin pagar el costo del desorden.
La verdadera curación no es un espacio de relajación con aroma a incienso; es una demolición interna. Es sentarte a mirar el patrón exacto que repites para proteger tu ego. Duele porque te arranca la identidad que te construiste para sobrevivir, pero es el único punto de partida real.